De joven a gran reserva ¿qué vino elegir?

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De joven a gran reserva…¿qué vino elijo? En un anterior artículo hablábamos de cómo envejece el vino cuando se encuentra en la barrica y en esta ocasión nos centramos en las peculiaridades de los vinos jóvenes a los más envejecidos. ¿En qué se diferencian?, ¿por qué se denominan así?, ¿cuál me puede gustar más? Te respondemos a esta y más preguntas a continuación:

Clasificación según el envejecimiento

En primer lugar, debemos saber que solo en España existe este tipo de categorización de los vinos en función de su nivel de envejecimiento y esta clasificación solo se elabora con vinos pertenecientes a una Denominación de Origen. En esta línea, también debemos apuntar que no en todos los lugares de la península se siguen los mismos criterios para considerar a un vino con la misma categoría, es decir, un vino de la DO La Mancha se clasifica como crianza habiendo estado en barrica un periodo de tiempo distinto que otro crianza de otra DO. Para elaborar este artículo, utilizaremos los criterios de clasificación de nuestra región, La Mancha.

  • Joven: el vino joven ha sido el más tradicionalmente consumido en La Mancha. Por norma general los vinos jóvenes no han tenido paso por barrica y la peculiaridad de estos es que presentan unos aromas y sabores primarios, ya que al no experimentar envejecimiento en la barrica, no adquieren esas peculiaridades que esta aporta al vino. Son muy afrutados y agradables a la cata, ideales para comidas ligeras o para disfrutar con amigos. En nuestra bodega contamos, entre otros, con el Añil Fresh, Torre de Gazate Airén o el Torre de Gazate Verdejo
  • Roble: se considera roble el vino que ha tenido un paso ligero por barrica, de un mínimo de dos meses. Estos vinos conjugan todas las peculiaridades de los vinos jóvenes y crianza, afrutados pero con unos detalles de madera que les dotan de un sabor ligeramente más complejo. Los vinos tintos roble son perfectos para maridar con muchos platos: para aperitivos, comidas o momentos puntuales que apetezca relajarse tomando un buen vino. En nuestra bodega puedes probar el Torre de Gazate Tinto Roble.
  • Crianza: estos vinos deben haber pasado un envejecimiento natural de 24 meses (tintos) y 18 meses (blancos), de los cuales un mínimo de 6 meses ha sido en barrica, adquiriendo por tanto un mayor grado de aromas y sabores propios de la madera. En el vino blanco, este periodo también les dota de un color más dorado y aromas especiados; en el caso de los tintos, pueden adoptar colores cereza con sabores más complejos y redondos debido al periodo de microoxigenación que experimentan en la barrica. Estos vinos son perfectos para acompañar en cualquier comida, cena u ocasión especial. Conjugan perfectamente con cualquier carne o queso. Te recomendamos probar el Torre de Gazate Crianza
  • Reserva: los vinos reserva tintos se caracterizan por presentar un envejecimiento natural de 36 meses (al menos 12 de ellos en barrica) y en los reserva blancos este será de 24 meses (mínimo 6 meses en barrica). En estos casos la diferencia la va marcando la mayor presencia de los sabores y aromas adquiridos de la madera, que redondean el resultado final del propio vino, que tendrá más cuerpo y volumen cuando lo bebamos. Estos vinos suelen ser perfectos para acompañar comidas, sobre todo carnes o arroces. En esta categoría nuestra selección puedes probar el Torre de Gazate Reserva
  • Gran Reserva: estos son los vinos que más tiempo pasan en barrica. Los gran reserva tintos cuentan con un envejecimiento natural de 60 meses (mínimo de 18 meses en barrica), y los gran reserva blancos tienen un envejecimiento de 48 meses (un mínimo de 6 meses en barrica). El resultado de esta evolución es que por lo que atesoran todas los sabores, aromas y taninos que el roble les ha podido dotar en ese tiempo. Son vinos con gran cuerpo y muy populares entre aquellos a los que les atraen los sabores de vino más potentes. En nuestra bodega podrás probar el Torre de Gazate Gran Reserva.

Entonces… ¿cuál es el mejor vino?

Esta clasificación se creó con el objetivo que el cliente pudiera identificarse más rápidamente con el vino que mejor se ajusta a sus gustos, sin perder tiempo en tener que aprender marcas o referencias: si prefiere los sabores más afrutados, sabe que puede pedir vinos jóvenes o roble, mientras que si prioriza los vinos con más potencia y cuerpo, sabrá que los reserva o gran reserva responderán a ese interés. El abanico de sabores está a su disposición. Por lo tanto, no hay un vino que consideremos mejor que los demás, ya que en la variedad está el gusto y es el propio cliente quien puede escoger aquel que más le apetezca en cualquier ocasión. De joven a gran reserva, desde nuestra bodega te invitamos a descubrir cada uno de nuestros vinos, para que elijas el que mejor se ajuste a tus gustos.

 

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Añil y Torre de Gazate, ¿por qué se llaman así?

Añil Torre de Gazate vendimia

Si conoces un poco los vinos de nuestra tierra, La Mancha, es muy posible que te suenen Añil y Torre de Gazate. Si eres de Tomelloso o alrededores, es casi imposible que no los conozcas. Estas dos marcas van ligadas a la historia de Vinícola de Tomelloso y se han convertido en nuestros símbolos en España y el extranjero, consiguiendo multitud de premios a nivel internacional que los posicionan como referentes en el continente. Todo esto son datos pero es posible que no te hayas parado a pensar de dónde nace su nombre, pues a continuación te explicamos la emocionante historia que guardan estos vinos.

 

 

AÑIL

Añil botella

Añil Fresh

Nacido en 1991 (solo 5 años tras la apertura de la bodega), Añil supuso un nuevo concepto en la región, una revolución. Esto se produjo por dos factores: su elaboración con uva macabeo, varietal muy poco extendido en la región y, sobre todo, porque fue el primer vino embotellado de Vinícola de Tomelloso. Este hecho hizo que rápidamente se convirtiera en uno de los vinos más vendidos de La Mancha y coronado con el reconocimiento con un zarcillo a nivel nacional. Su nombre guarda un homenaje fabuloso: añil es el color característico de nuestra tierra, tan presente en las fachadas de las típicas construcciones manchegas, tradicionalmente pintadas de blanco y añil. Además, también significa el logro de un objetivo complicado tras grandes esfuerzos y este vino es el resultado positivo de un proyecto valiente, no libre de obstáculos en el camino.

 

TORRE DE GAZATE

Torre Gazate Crianza

Torre de Gazate Crianza

Nacida también hace más de 30 años, Torre de Gazate es el otro buque insignia de nuestra bodega. Siendo referencia en el marco de vino tinto, producida con varietales como el tempranillo y el cabernet sauvignon, la marca ha ido evolucionando con los años y actualmente también ofrece opciones elaboradas con verdejo o airén. El origen de su nombre se remonta al s.XIII-XIV, como referencia a una torre (Torre de Gazate o Vejezate) situada en el territorio manchego dentro del reino musulmán. Esta zona tiene la simbología de ser el espacio físico donde nacieron los municipios de Tomelloso y Socuéllamos. Ya en el s.XV, la Torre de Gazate se encontraba muy deteriorada y fue derribada en la guerra de sucesión de Castilla con los Reyes Católicos.

 

Te invitamos que descubras estos y todos nuestros vinos en nuestra tienda, para que puedas escoger el que se ajuste a tus gustos.

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La historia del vino y las cuevas en Tomelloso

Cueva Perales Tomelloso

La historia del vino y las cuevas en Tomelloso se remonta hasta hace más de 200 años, cuando la localidad se convirtió en un proveedor de vino muy importante para España y el extranjero.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, debido a la plaga de filoxera que asoló los cultivos vinícolas en Europa, la producción de vino se vio muy mermada y provocó un desabastecimiento de este producto a gran escala. En nuestro país, aunque también sufrimos esta plaga, nuestros viñedos soportaron de una mejor forma las consecuencias, lo que convirtió a La Mancha en un punto de producción y abastecimiento clave en el mercado.

La gran demanda de vino comenzó a transformar la localidad, que se dedicó en cuerpo y alma en aprovechar la oportunidad y evolucionar gracias a estas circunstancias. En este marco se comenzaron a construir las famosas ‘cuevas’, lugar donde los tomelloseros elaboraban y almacenaban el mosto que después se convertiría en vino. Estas cuevas se construían en el subsuelo de las propias casas de los productores y, gracias a la naturaleza caliza del suelo, no se derrumbaban. Al estar bajo tierra, las condiciones de temperatura eran las ideales para el vino, manteniendo este en las mejores condiciones para su almacenaje.

Como datos más técnicos, podemos decir que la superficie media de las cuevas es de unos 100 m2. La profundidad media se encuentra en torno a los 7-8 metros y la temperatura media anual no varía mucho, oscilando entre los 10 y 19ºC, con una humedad relativa entorno al 40%. Para facilitar la entrada de luz y aire, las cuevas disponen de unas aberturas al exterior, llamadas “lumbreras”, posibilitando de esta manera la ventilación y salida a los gases producidos por la fermentación. Se estima que en el s.XX el número de cuevas que había en Tomelloso rondaba las 4.000.

El recipiente típico encargado de contener el vino se llama tinaja, compuestas originariamente de barro, cuya capacidad oscilaba entre más de 100 litros a otras que rebasaban los 16.000. En ellas tendría lugar todo el proceso de fermentación del vino. Durante esta etapa era frecuente el peligro de formación de CO2, llamado “tufo”, de ahí  la instalación de ventiladores para la aireación de la cueva. Como medidas de precaución se entraba en ellas con los candiles encendidos para comprobar la existencia de oxígeno, si este se apagaba indicaba la imposibilidad de seguir bajando a la cueva.

Aunque el número de cuevas ha descendido en las últimas décadas, hoy en día siguen siendo aún muchísimas las que podemos encontrar en Tomelloso y algunas se pueden visitar para disfrutar de primera mano los métodos tradicionales de la elaboración del vino.

Con motivo de la celebración del XXX aniversario de Vinícola de Tomelloso, se decidió crear un vino exclusivo, de edición limitada: el Pico y Brazo, que pretende rendir homenaje a El Picador y La Terrera, como representación de todos los hombres y mujeres que dedicaron su tiempo en construir las cuevas tan icónicas de nuestra localidad.

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Vinícola de Tomelloso recoge su premio Viñador 2021

Vinícola Tomelloso Viñador Agricultura 2021

Este sábado 28 de agosto, Vinícola de Tomelloso recogió el premio Viñador en el ámbito de la Agricultura 2021 otorgado por el Ayuntamiento de Tomelloso. Este galardón reconoce la trayectoria de la bodega durante sus más de 30 años de historia, siendo pionera en la inclusión de nuevas técnicas y modelos de elaboración de vinos, a la par que embajadora de la marca Tomelloso por todo el mundo.

El honor de ser padrino de Vinícola recayó en Pedro Barato, presidente de ASAJA, que recitó un emotivo discurso repasando su vínculo que le une con nuestra bodega. “Vinícola apostó por la modernidad y promovió un cambio de mentalidad al apostar por nuevas variedades de uva como fueron el chardonnay y el macabeo, creando un vino como el Añil del que se presume en toda España y en Bruselas, que conquistó mercados y precios”, fueron algunas partes de su intervención. El presidente de ASAJA concluyó: “Vinícola hace pueblo, región y país, algo que actualmente nos hace falta y detrás de ello hay una generación entera de agricultores dedicados en este objetivo”.

Tras recoger el premio de Viñador en Agricultura. el presidente de Vinícola, Fernando Villena, también dedicó unas palabras a los presentes como agradecimiento, en las cuales señaló el enorme esfuerzo que han dedicado todo este tiempo para convertir a Vinícola en una cooperativa referente en la región, los retos que han superado y la ilusión por enfrentarse a los que están por venir. “Para despedirme solo quiero pedirles que brindemos con un vino de Tomelloso, sin concretar nombres, para celebrar nuestra historia y a todos los que nos han traído hasta aquí hoy”, dijo el presidente.

Del mismo modo, también fueron premiados en el acto la panadería Feliciano Martínez en la categoría Viñador en Economía, por su labor durante la pandemia; la asociación AFAS como Viñador en el ámbito social, por su trayectoria de apoyo y cuidado a las personas con necesidades especiales; el guitarrista José Almarcha como Viñador en Cultura, gracias a su fantástica trayectoria como artista y embajador de Tomelloso y, por último el Viñador de Honor 2021 fue recogido por un grupo de trabajadores del Hospital de Tomelloso en representación de todo el personal sanitario y no sanitario que trabajó para salvar miles de vidas durante la pandemia de COVID-19 que tanto impactó en nuestra localidad.

Para finalizar el acto, se interpretó el himno de Tomelloso que todo el público cantó en pie.

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Así elaboramos el vino espumoso Mantolán Brut Nature

El vino espumoso Mantolán Brut Nature, creado artesanalmente a partir de las variedades de uva Macabeo y Chardonnay, se coloca como uno de los vinos referencia en nuestro país, especialmente en épocas señaladas como Navidad, donde el consumo de este tipo de vino es más común.

La elaboración de un vino espumoso tiene, a grandes rasgos, dos etapas: la preparación del propio vino y, después, la segunda fermentación que le proporciona esas propiedades únicas.

Mantolán Brut Nature

Vino espumoso Mantolán Brut Nature

La primera etapa es recorrer todos los procesos de vinificación convencionales: la uva llega a la bodega y se estruja, generando una masa que contiene elementos líquidos y sólidos de la misma. Tras ello, en función del tipo de vino que se desee elaborar, se llevará esa masa a una prensa para separar el zumo de uva (o mosto) de la piel, la pulpa y las pepitas. El siguiente paso consistiría en la maceración y posterior fermentación. La fermentación es el proceso en el que se transforma el azúcar de la uva en alcohol y esta tarea la llevan a cabo las levaduras naturales existentes en el propio fruto, el ambiente o, también, levaduras extra el polvo que las bodegas añaden al vino para tener un mejor control en el proceso y, en consecuencia, el resultado final del vino. Por último, una vez hemos obtenido el producto y se le aplican los procesos finales de vinificación, ya podríamos hablar que tendríamos un vino apto para la comercialización.

La segunda etapa para la elaboración del espumoso consiste en realizar una segunda vez el proceso de fermentación. Una vez hemos elaborado el ‘primer vino’ y este se ha embotellado, se le vuelve a añadir azúcar y levaduras, se cierra herméticamente y se deja fermentar de nuevo. Durante esta fase, se generan gases que quedarán encerrados en la botella, lo que al final dotará al vino de ese rasgo especial. Cuando finaliza la fermentación, esos azúcares y levaduras añadidos dejan rastro, unos posos llamados ‘lías’, que los bodegueros eliminan para dejar el vino completamente límpido. Esto se hace poniendo las botellas en posición vertical invertida para que esos posos caigan hasta el cuello de la botella. Tras esto, se congela este cuello y se retira el tapón. Por acción de la presión contenida en el interior, estas lías saldrán despedidas junto con un poco de vino. Con la mayor rapidez posible tras haber expulsado las lías, se pone la botella en posición vertical para evitar que se siga perdiendo más vino del inevitable y este líquido perdido se rellena con vino lo más parecido posible al original.

En función del azúcar que lleve este licor extra, el espumoso también tendrá diferentes catalogaciones, desde el más seco (sin azúcares) al más dulce. En el caso de Mantolán, este es catalogado como Brut Nature, es decir, el más seco de la escala, ya que se le añade el mismo vino base que al comienzo de la elaboración, sin azúcar extra.

Como resultado de este viaje, el consumidor podrá disfrutar de un vino fresco, muy sabroso y afrutado, rematado con la sensación agradable que las burbujas del carbónico dejan en boca. Si quieres conocer más detalles técnicos sobre nuestro Mantolán Brut Nature, te recomendamos que consultes la nota de cata.

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